Actualizado el 25 de octubre de 2026
La entrevista informativa: cómo pedirla y qué preguntar
Una petición breve, veinte minutos fijos y ocho preguntas preparadas convierten un contacto frío en una conversación real. Esta guía te da las palabras exactas, las preguntas y la frase final que te consigue un nuevo contacto.
Una entrevista informativa es una conversación que pides tú, no una entrevista a la que te invitan. Es una llamada o un café breve, de bajo riesgo, con alguien que trabaja en un puesto, una empresa o un sector que quieres entender mejor, no con quien contrata para un puesto al que ya te has presentado. La petición funciona cuando es concreta y corta: dices quién eres, por qué elegiste a esa persona en concreto, y pides veinte minutos, nombrados así, veinte minutos, dentro de las próximas dos o tres semanas. Mantén el mensaje por debajo de sesenta palabras para que suene a un favor que se concede en diez segundos, no a un proyecto que hay que organizar.
Una vez fijada la llamada, los veinte minutos necesitan una estructura: unas ocho preguntas que van del día a día de la persona a su trayectoria, al sector, y terminan con una pregunta de cierre que te consigue un contacto nuevo. Llevas tú la conversación porque la has pedido tú, así que prepara preguntas que no puedas responder ya leyendo su perfil de LinkedIn o la web de la empresa. Las secciones siguientes te dan las palabras para la petición, las ocho preguntas y la frase final que convierte una sola conversación en una pequeña red de contactos.
Escribe una petición a la que se pueda decir que sí en diez segundos
El mensaje que consigue un sí casi siempre está por debajo de sesenta palabras, porque uno más largo le pide al lector encontrar tiempo para leerlo antes incluso de haber aceptado la llamada. Abre con una frase sobre por qué escribes a esa persona en concreto, no a gente de su sector en general: un curso compartido, un contacto mutuo, algo que escribió, una trayectoria parecida de tu puesto al suyo. Después nombra la petición con claridad: veinte minutos, por teléfono o videollamada, dentro de las próximas dos o tres semanas. Cierra proponiendo dos franjas horarias para que pueda responder con una sola palabra.
Envía el mensaje por LinkedIn si todavía no estáis conectados, o por correo si consigues una dirección a través de un contacto común o una lista de antiguos alumnos. No adjuntes el currículum ni menciones un puesto vacante en su empresa, aunque exista: convertirías la conversación en una petición de recomendación antes de habértela ganado. Si no responde en una semana, un segundo mensaje breve está bien; después, déjalo estar y pasa al siguiente nombre de la lista.
- Nombra la petición exacta: veinte minutos, no 'un café rápido' o 'un par de consejos'.
- Menciona un motivo concreto y personal por el que elegiste a esa persona.
- Propón dos franjas horarias concretas en vez de pedirle que proponga ella una.
Estructura los veinte minutos en torno a ocho preguntas
Divide la llamada en cuatro pares de preguntas, para que no se quede en charla superficial los veinte minutos: dos sobre el día a día, dos sobre cómo llegó hasta ahí, dos sobre el sector o la empresa vistos desde dentro, y dos que piden una opinión sincera sobre tu situación. Las preguntas sobre el día a día suenan como 'cómo es un martes normal para ti' o 'qué parte del puesto lleva más tiempo del que la gente se imagina'. Las preguntas sobre la trayectoria suenan como 'qué hacías dos puestos antes de este' o 'qué harías diferente si estuvieras en mi punto de partida'.
Las preguntas sobre el sector suenan como 'qué está cambiando en este campo que alguien de fuera no vería' o 'qué parte del trabajo de la empresa recibe menos atención de la que merece'. El último par es el más útil: 'con lo que sabes de mi trayectoria, en qué te centrarías tú' y 'hay alguna carencia o habilidad que señalarías si estuvieras en mi lugar'. Escribe las ocho preguntas antes de la llamada y llévalas en papel o en el móvil, porque leer una pregunta de una lista en este contexto es normal y da imagen de preparación, no de guion.
- Pregunta por una semana normal, no por lo que dice la descripción del puesto.
- Pregunta qué habría hecho diferente en tu mismo punto de carrera.
- Pide una opinión sincera y concreta sobre la dirección que estás tomando.
Cierra pidiendo un nombre más, y haz seguimiento en dos días
La frase más útil de toda la llamada llega al final: 'hay alguna otra persona con la que crees que debería hablar'. Preguntada directamente, después de veinte minutos de conversación útil, casi todo el mundo te dará un nombre, y una presentación cálida de alguien que ya ha hablado contigo vale más que cualquier mensaje en frío que puedas enviar. Haz esta pregunta antes de dar la conversación por terminada, mientras sigue viva, y apunta el nombre completo y cómo se escribe en el momento, en vez de confiar en la memoria después.
Envía una nota de agradecimiento en uno o dos días, tres o cuatro frases: qué te llevas de la conversación, un punto concreto sobre el que vas a actuar, y una línea diciendo que le contarás cómo va. Si te dio un nombre, menciona cuándo piensas contactar con esa persona, para que sepa que su presentación sirvió de algo. Anota el contacto, la fecha y la fecha de seguimiento en algún sitio que vayas a revisar de verdad: el job application tracker sirve para esto también, aunque esté pensado para candidaturas, porque el hábito de hacer seguimiento a tiempo es el mismo.
- Pide un nombre más antes de que la llamada termine.
- Envía un agradecimiento breve antes de 48 horas.
- Apunta la fecha para poder dar una actualización dentro de un mes o dos.
La entrevista informativa funciona cuando la petición es pequeña, el tiempo está fijado y las preguntas se ganan el tiempo de la otra persona en vez de malgastarlo. Escribe la petición en menos de sesenta palabras, estructura la llamada con ocho preguntas preparadas y cierra pidiendo un nombre más. Hazlo con constancia y unas cuantas conversaciones de veinte minutos se convierten en la red que de verdad genera contactos útiles.
Ponlo en práctica